No te rindas, mi niña,
no vale la pena,
la guerra es condena
y la libertad es vida.
No hay arma que pueda
atentar a tu mirada
carente de espadas
que tanto amor crea.
No te rindas,que basta
soportar miseria ajena
para ganarte unas alas.
Soy testigo de la faena
que la vida te regala...
Ojalá te abriguen mis letras.
Chame.

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